
Una canción que tiene como referencia la vida de un enfermo de Alzeimer
Tiene setenta y nueve primaveras y ochenta inviernos, cada año guardado en su piel, en sus recuerdos. Miles de historias, ahora se pierden al viento, sus días se escapan, se vuelven desiertos. La ventana ya no se abre, su mente ya no se ventila. Por olvidar, olvidó hasta la sonrisa, el tiempo se llevó lo que la vida hería. Y yo busco en sus ojos alguna chispa de ayer, pero se apagan despacio como si nunca fueran a volver. ¿Dónde quedó toda su vida? Sus risas, sus llantos, sus guerras y alegrías. Se escapan los recuerdos como arena en la mano, y sólo quedan nubes, donde hubo verano. No siente, no llora, ya no tiene heridas, la memoria se rompe, y las palabras se olvidan. El mundo sigue girando sin esperar su vuelta, De su viaje de ida que ya se completa. No sé si siente algo Porque que ya no puede hablar, una sombra de quien fue que lucha por respirar. ¿Dónde quedó toda su vida? Sus risas, sus llantos, sus guerras y alegrías. Se escapan los recuerdos como arena en la mano, y sólo quedan nubes, donde hubo verano. Cada nombre que olvida, cada gesto que se va, es un eco que grita: “aquí estuve ya”. Pero en el alma queda un hilo de memoria, la huella de una vida, su eterna historia. ¿Dónde quedó toda su vida? Sus risas, sus llantos, sus guerras y alegrías. Aunque se pierda sus recuerdos, su vida sigue viva, aunque ya no pueda recordarlo.
